Plantas legendarias : 50 plantas que cambiaron el mundo

Cebada (Hordeum vulgare)
Mandrágora (Mandragora autumnalis)
Cebada (Hordeum vulgare)
Mandrágora (Mandragora officinarum)
Remolacha (Beta vulgaris)
Amapola (Papaver somniferum)
Brassica (Brassica oleracea)
Cáñamo (Cannabis sativa)
Trigo harinero (Tritucum aestivum)
Haba (Vicia faba)
Allium (Esp. Allium)
Arveja (Pisum sativum)
Olivo (Olea europaea)
Vid (Vitis vinifera)
Papiro (Cyperus papyrus)
Tejo común (Taxus baccata)
Rosa (Esp. Rosa)
Pino (Especie Pinus)
Cañas (Esp. Arundo y Phragmite)
Roble (Esp. Quercus)
Manzano (Malus pumila)
Pimiento (Piper nigrum)
Zanahoria (Daucus carota)
Hierba pastel (Isatis tinctoria)
Cítricos (Esp. Citrus)
Nuez moscada (Myristica fragrans)
Morera blanca (Morus alba)
Tabaco (Nicotiana tabacum)
Tulipán (Esp. Tulipa)
Chile (Esp. Capsicum)
Quinua (Esp. Cinchona)
Cacao (Theobroma cacao)
Papa (Solanum tuberosum)
Tomate Solanum lycopersicum
Café (Coffea arabica)
Maíz (Zea mays)
Piña (Ananas comosus)
Poa de los prados (Poa pratensis)
Licopodio (Lycophyta)
Algodón (Esp. Gossypium)
Caña de azúcar (Saccharum officinale)
Coco (Cocos nucifera)
Arroz (Oryza sativa)
Té (Camellia sinensis)
Hierba cana (Jacobaea vulgaris)
Banano (Musa paradisiaca)
Caucho (Hevea brasiliensis)
Girasol (Helianthus annuus)
Palma aceitera (Elaeis guineensis)
Soya (Glycine max)
Neguilla (Agrostemma githago)
Arabidopsis thaliana (Arabidopsis thaliana)

"Las 50 plantas que el autor reseña han sido indispensables en el desarrollo de la humanidad, desde los antiguos neumáticos de caucho natural, que acompañaron el nacimiento de la industria del automóvil, hasta el maíz, la papa o el café, que han sido fundamentales en la alimentación universal. En pleno siglo XXI, a pesar de los desarrollos tecnológicos y los adelantos de la ciencia, seguimos siendo dependientes de las plantas para alimentarnos o curarnos. Este libro profundiza en el efecto que han tenido en nuestras vidas. " -- publisher summary

When did the British Government become the world's largest drugs pusher? What tree is frequently used to treat cancer? Which everyday condiment is the most widely traded spice on the planet? Plants are an indispensable part of our everyday life. From the coffee bush and grass for cattle which give us milk for our cappuccinos to the rubber tree which produces tyres for our cars, our lives are inextricably linked to the world of plants. Taking us on a chronological journey, Stephen Harris identifies fifty plants that have been key to the development of the Western world, discussing trade, politics, medicine, travel and chemistry along the way. Plants have provided paper and ink, chemicals that could kill or cure, vital sustenance and stimulants. Some, such as barley, have been staples from earliest times; others, such as oil palm, are newcomers to Western industry. Moreover, with time, uses change: beets, which have been used variously as a treatment for leprosy, source of sugar and animal feed, are now showing potential as biofuels. What may the future hold for mandrake or woad? We remain dependent on plants for our food, our fuel and our medicines. Their effects on our lives, as the stories in this wide-ranging and engaging book demonstrate, continue to be profound, and often unpredictable. -- translation from English version

Catálogo virtual de flora del Valle de Aburrá

En este sitio encontrará información de las características botánicas y ecológicas de una selección de especies de árboles y arbustos existentes en el Valle de Aburrá (Antioquia, Colombia) y sus alrededores. Podrá acceder a la información y registro fotográfico de las especies ubicándolas por familias, nombre científico o nombre común, o utilizando el selector de especies como una herramienta de búsqueda avanzada.

El urapán sigue siendo el rey

Aunque muchos de sus hijos no lo noten -y aún traten de no dejarlo notar- Bogotá tiene un exhuberante y variado verdor: sietecueros, saucos, cerezos, mimbres; una interminable lista de especies nativas y extranjeras, compuesta por falsos pimientos, palmas, una legión de pinos, eucaliptos, araucarias y, por supuesto, urapanes. Hordas, enjambres de urapanes. Aquí, por lo menos cuatro de cada diez árboles suficientemente desarrollados son urapanes, lo que ha convertido a la especie en rey induscutible de la floresta santafereña.

Alfredo Gutiérrez Borrero

La flora y la fauna de Macondo: un asunto de interpretación = Flora and Fauna of Macondo: an Issue of Interpretation (Diva Marcela Piamba Tulcán)


El estudio de objetos literarios de manera multidisciplinar tiene la ventaja de generar diversas interpretaciones alrededor de una obra. En este caso, la crítica literaria de Orlando Mejía Rivero, la mirada botánica de Santiago Madriñán y la ecocrítica de Josefa Lago Graña sirven como inicio para encontrar un sentido a la lectura de Cien años de soledad del Nobel Gabriel García Márquez. En relación con el interés que despertó el Jardín Botánico de la Sede Caribe de la Universidad Nacional de Colombia sobre esta obra del Nobel, en este texto se pretende hacer un estudio de la misma en donde se destaca la importancia de rescatar la relación de la comunidad, la fauna y la flora presentes en la literatura como producto cultural y artístico.

Link para el artículo: https://revistas.unal.edu.co/index.php/ccaribe/article/view/63506

3 mitos de plantas durante la Semana Santa

La mata de hierbabuena florece a la media noche del Viernes Santo y coger su flor trae buena suerte. El problema es que el diablo se prepara para llevársela, antes que cualquier persona. (Colombia)

Por ser días santos la gente creía que si le ponían cuidado a una mata de hierbabuena, verbena o malva el Jueves Santo y la recogían el viernes, esa planta les servia para hacer infusiones, con las cuales se le curaban al niño las enfermedades. Años después se ha comprobado que son plantas medicinales, independientemente del día que se recojan.

Lo del diablo se debe a que dos personas podían observar el Jueves la misma mata. El Viernes uno madrugaba más a recogerla y el otro, al no encontrarla, creía que el diablo se la había llevado. 

Fuente: Periódico la Patria Manizales (Abril 6, 2012).


Ruda, cañales y más (Ecuador)

El abuelo Carlos Macías, comenta que en Alajuela la ruda florece a las doce de la noche del Viernes Santo, al igual que la guadua en las manchas de caña. Esas flores nadie las puede coger, porque el diablo las cuida”, comenta.

Sobre esta leyenda, doña Blanca Farfán acota: “La ruda solo florece el Viernes Santo en las casas, cuyos dueños tienen pacto con el diablo”.

Fuente: El Telégrafo

El árbol santo de Río de Jesús (Panamá)

En la comunidad de La Trinidad, distrito de Río de Jesús, provincia de Veraguas, existe un árbol de granadillo, al que muchos llaman el «palo santo» o «árbol del paraíso» debido a las propiedades curativas y hasta milagrosas que se atribuyen a sus flores. De acuerdo con la sabiduría popular, la floración de este árbol se da únicamente en Semana Santa, por lo que muchísima gente se esfuerza por llegar hasta allí durante la noche del Jueves Santo para encender velas, hacer oraciones y recolectar los pétalos de estas curiosas flores que abren a medianoche y que antes de que amanezca el Viernes Santo se han desprendido por completo del árbol. De color morado litúrgico y con un olor intenso similar al del incienso, estas flores son muy buscadas para ser convertidas en milagrosas medicinas.

Fuente: MatadorNetwork

Fotografías tomadas de Pixabay.

Las flores abismales de Carolina Sanín

Sumapaz by Erikson Sánchez

Al otro lado, detrás de otra alambrada, pastaba un rebaño de ovejas blancas carinegras. El potro no estaba ni con ellas ni con las flores de la papa. Estaba en el centro y era un mundo aparte. (28)

Desde el primer día, he seguido yendo a mi lote cada sábado a plantar. Tengo guayacanes, tíbares, cedros, arrayanes, sangregados. Y alisos, que son suaves y metálicos. Son de fronda parca y parecen más discernibles que otros árboles: he creído que podría recordar todas las hojas de un aliso y saber que las recuerdo. (32-33)

Plantamos un cerezo, que era regalo de mi madre, y dos borracheros, proque me contaron que protegen, y yo me había enterado de que a la finca grande que colinda con la mía se metieron los ladrones.(33)

El lote se cundió de esa maleza con la que en Boyacá hacen escobas. (34)

Entristézcase plantando árboles, dice una valla en la vereda. Alégrese plantado, dice otra. (37)

¿Cuándo nace un árbol? ¿Se dice que nace cuando un ojo humano advierte el primer brote que sobresale de la tierra? Pero, para entonces.el árbol ya ha crecido. ¿No sucede afuera el nacimiento, sino dentro de la semilla? ¿O no nacen los árboles, sino que siempre están, de fruto en semilla y de semilla en fruto, siguiéndose a sí mismos? (38)

La grama estaba llena de hojitas de dormidera entre los tréboles. Uno pasaba el dedo por el espinazo de las hojas y ellas se iban cerrando, párpado contra párpado, como ojos ciegos que eran las manos de la hierba. (39)

Yo escribía "los abedules". Y también escribía "los abetos". Ponía nombres de árboles en cuentos y en poemas.  (39)

"Abeto" y "abedul" eran países muy lejanos en los que había habido una vez. El árbol, la vida que era una palabra, era mi reino. (40)

Esa mañana, además de los borracheros, habíamos plantado aquel cerezo de los que mi madre cría en su casa (40)

Cuando las plantas que tiene en su apartamento crecen demasiado para el cielorraso, también las planta afuera: Saqué la cheflera el otro día.(41)

Su otro hijo, mi hermano, es jardinero en Nueva York, donde emigró hace veinte años. He paseado con él por Manhattan y de repente me ha señalado un arce que plantó en la acera y ya ha cambiado varias veces de color, o una isla de flores que fundó frente a una portería. (41)

Sobre la tapa habían puesto un lirio. Me puse a pensar en que la punta del pistilo era la cara de ella. Por un momento supe que las flores son las caras de los muertos.(46)

También llevé a su casa una planta que compré esa mañana, ya a sabiendas de que era para la muerta y no para la viva. (54)

En el páramo del Cotopaxi, que está cubierto de líquenes como corales, encontré un venado que comía detrás de un conejo.(61)

Me fijé en una planta del suelo que parecía una lechuguita. Miré su centro, donde las hojas nacían y todas convergían, y prometí que trataría de encontrar los ojos de las cosas.(62)

Mi amigo y yo nos habíamos propuesto subir sin hablar. Nos señalábamos los líquenes y el musgo, y los hongos violáceos, para recomendárselos a la memoria. (78)

Luego quedaron atrás también los arbustos, y no hubo más ramas ni más sombra en el frío, sino los solos frailejones bajo el cielo, como cabezas sembradas. Yo nunca los había visto de cerca. Sus largas hojas afelpadas, apiñadas en torno al tallo, formaban una corona que a la vez era la cabeza que adornaban. (78)

¿Los frailejones eran como frailes capuchinos que eran cómo? ¿Como frailes que estuvieran apostados en las laderas, con aureola de plumas y cuerpo de tallo vegetal? (79)

Los frailejones eran animales, aunque se llamaran plantas: animales machos, acuáticos e inmóviles. (80)

Volví a ver los frailejones. En Iguaque solo había visto los que tienen la copa en el suelo; allí, en el páramo de Chingaza, encontré unos que se elevaban sobre su tallo hasta mi altura y otros que se elevaban hasta el doble. Eran frailejones gigantes y parecían palmeras enanas. (84)

Había entre los frailejones, una especie de pencas que se asemejaban a ellos de lejos y en la silueta, pero que en realidad eran lo contrario de ellos. Sus hojas eran lisas y más angostas, y eran de un verde menos azul y menos claro. No tenían pelusa sino espinas en el borde. Parecían agazapadas, hasta un poco irritadas entre los frailejones tranquilos, felices de estar mojados desde la rociada hasta la lluvia, contentos de no ahogarse en el llanto parejo e imparable de la altura. (86)

Mi amigo contó que los frailejones recogían, con los pelitos de sus hojas, la neblina que pasaba; que la neblina se convertía en gotas dentro del tallo, las gotas se convertían en hilos de agua en las raíces, y los hilos formaban riachuelos subterráneos que luego se resumían a los lagos de los que salía nuestro acueducto. (86)

Le dije a mi amigo que el verde que más me gustaba era el dorado: el de las praderas secas, el de las espigas. Él dijo que los frailejones crecían muy lentamente. Que uno de mi tamaño podía tener más de cien años. Los frailejones más lejanos parecían rocas. (87)

En un recodo del tamaño de mi mano crecían tallos de pasto del largo de mis pestañas: un juncal. (88)

El liquen que parecía coral era también un bosque calcinado. El musgo era pradera. (88)

La neblina comenzó a bajar. Me desvié hacia el agua congregada. caminando sobre hierba, arena y musgo, como sobre estopa y pelo. (89)

Marcos y su hijo me estaban acompañano a sembrar flores en la era, y yo quise enseñarle al niño a esquivar el asco. (96)

Era increíble que hubiera un árbol que me rodeara y me cubriera, y en él tantas hojas, y entre ellas un pájaro que era una hoja que podía pasar de una rama a otra sin caerse. (97)

El árbol de aquella acera era un plátano. Alguna vez he pensado que es difícil para una escritora ecuatorial mencionar en el texto un plátano - ese árbol de corteza moteada y hojas no mayores que mi mano - sin que su lectora crea que se refiere a la planta de enormes hojas que da plátanos. (98)

... el fucsia de las flores no pegaba con el verde del resto del jardín. Me dio un brote de uno de los arbustos arrancados, que fue el que planté con Jacobo y Marcos en la Era el día que besé a la chiza. (101)

Buscaba formas dentro del olor: rayas, puntos, flores. (103)

Me propongo inventar una cara y, en lugar de cara, veo una fronda: formas de hojas, tamaños de hojas. Hago un monte, un bosque. Las hojas que brotan allí donde he querido que surja el rostro tienen ramas dentro: son sus nervios, sus venas o sus huesos, que reflejan la forma del árbol del que las mismas hojas se han soltado. Pero ¿Qué es el resto de la hoja, lo verde, lo que no es nervadura? ¿Puede decirse que es la carne de la hoja, su pulpa, o es otra nervadura más interna, una malla tupidísima, minúscula, que llega al ojo humano como un campo liso de color? (111-112)

Veo un ave que surge de la maraña y pesca, y una flor que pesa en el aire, prendida de una rama, y de pronto se descuelga sobre el agua y es un pez durante un instante que no cuenta en el tiempo. (135)

Una piedra desencadenada es una planta, Una planta desencadenada es un animal. Un animal desencadenado soy yo. Soy una piedra, una planta y un animal que fueron haciéndose cada vez menos compactos. (142)

... y otra escena, en la que el padre había caído de un machetazo, y otra más, en la que regresaba a su tierra, donde se cultivan higueras de las que se cogen los higos maduros, y no higuerillas no higuerones, como en las márgenes del río Don Diego, ni brevos, que es como llamamos a las higueras en mi región, donde cogemos brevas siembre verdes, que saben amargas si no se cueven con azúcar. (144)

Entonces se apeó del caballo y durante casi tres cuartos de hora jugó en el espacio sideral con las estrellas que eran cabras y eran "como alhelíes y también como flores" (156)

La describía, y en la mente de la hotelera se figuraban una reina y una nube, una generala que caminaba sobre el agua, una rosa, una abeja, una yegua, un potro, un jaguar, un cordero y un pelícano. (162)

Uno es un peñasco coronado por una higuera; debajo está Caribdis, la monstrua remolina que tres veces al día se traga el agua del mar y tres veces la vomita. (176)

Estoy entre la gente. Detrás de cada
uno vive una tribu que no veo. Ahí están
los que coinciden en esta hora frente a mí, 
como flores que he cogido.
Los alumnos de una clase, un escuadrón, 
un lote de soldados muertos. (200)

Carolina Sanín. Somos luces absimales, 5a. reimpresión, 2019. 203 p. Ed. Literatura Random House

Las flores en el modernismo hispanoamericano / Lily Litvak


John Everet Millais, Ophelia

El modernismo recurrió a las flores no solo por su belleza sino porque a través de ellas podían espiritualizar la materia. Las convirtió en símbolos en los que intervenían no solo los significados tradicionales sino nuevos valores aportados por la nueva sensibilidad. Las corrientes estéticas de fin de siglo: exotismo, prerrafaelismo, parnasianismo, simbolismo, decadentismo, influyeron en la valorización de ciertas flores, entre ellas, el crisantemo, la orquídea, la rosa, el loto, el lirio, como puede verse en la literatura y el arte del modernismo hispanoamericano.

Leer el ensayo completo: Aquí

Lenguaje floral de la Camelia en torno a la muerte


I.- DEFINICIÓN Y SIMBOLISMO 

Conocida también como Camelia Japónica o la Rosa de Japón, es una flor de origen oriental y se caracteriza por ser consistente y tener forma ovalada. Para los japoneses, la camelia simbolizaba la vida truncada, debido a que cuando se marchita se separa completamente del tallo. Fue traida a Galicia por los portugueses y se emplea en coronas y cetros funerarios.

II.- MITOS/LEYENDAS Dos de las más conocidas leyendas orientales sobre esta flor son: 

• LA LEYENDA DE BODHIDHARMA Cuenta que el fundador de la escuela Chan se quedó dormido en una de sus meditaciones. Como autocastigo, cortó sus párpados para no cerrar sus ojos en sus futuras meditaciones. En el lugar donde quedaron sus párpados, surgió una camelia de té, cuya infusión le ayudó a mantenerse despierto.

• LEYENDA DE SUSANOWO Se cuenta que Susanowo o Susanoo, dios del viento, la lluvia y los huracanes en la mitología japonesa, se vio obligado a vivir en un reino gobernado por una serpiente maligna que tenía ocho cabezas y que cada año exigía el sacrificio de la doncella más bella del reino. Susanowo, cansado de esa vida, un día decidió liberar al país del monstruo, y entró en el reino de ultratumba, en la que creó una espada y encerró en ella un rayo de sol. Regresó a su tierra con la espada y esperó calmado a la serpiente en la entrada de la cueva, mientras una larga procesión acompañaba a la princesa Kushinada-Hime «princesa del arroz» a sacrificarse por su pueblo. Por fortuna la espera fue breve, porque la serpiente apareció desde su cueva durante el amanecer. Los habitantes del reino temblaron y huyeron ante su rugido, pero Susanowo aguardó el momento adecuado para abalanzarse sobre la serpiente luchar. Susanowo y la serpiente combatieron por horas hasta que el dios del viento triunfó. Luego se acercó a la princesa, le pidió matrimonio y apoyó su espada ensangrentada en la hierba, que comenzó a ponerse roja. Gracias a esa mancha apareció un arbusto con hojas brillantes y flores de color blanco con algunas pequeñas manchas rojas, a las que se llamó Tsubaki o rosas de Japón. Así fue como la Rosa de Japón, significó el sacrificio de cada joven vida, en memoria de las princesas víctimas de la serpiente. 

III.- ASOCIACIONES EN DISTINTAS CULTURAS 

• CHINA Se utilizaba en los jardines secretos de los emperadores chinos. Fue cultivada en este país desde mucho tiempo antes de que llegaran a Europa, ya que las camelias no estuvieron en ese continente hasta 1700.

• JAPÓN Simboliza el inicio de la primavera, representa lo divino y se utiliza en ceremonias religiosas o sagradas. 

• COREA Las camelias reflejan felicidad y longevidad, y son usadas en ceremonias matrimoniales tradicionales, cuya tradición se ha mantenido desde el año 1200 a.C.

 • INGLATERRA Durante la época victoriana, las camelias expresaban de que el destinatario era una persona agradable y fascinante. 

• ESTADOS UNIDOS Es una flor típica del estado de Alabama y simboliza la belleza del sur de ese país.

IV.- ATRIBUTOS EN EL LENGUAJE FLORAL 

En general, se trata de una flor que simboliza estima, admiración y belleza perfecta no exhibida, se asocia a las personas que saben afrontar los sacrificios de la vida y el nacimiento de algo nuevo o el renacer de algo que ya existe. También refleja al corazón y los sentimientos positivos, además de la pasión, perfección y fidelidad. Dependiendo del color, las camelias pueden adoptar distintos significados: 

• Camelia Blanca: Pureza, amor inocente (en especial aquellos amores de infancia que no hemos vuelto a ver), y amor entre madres e hijos. Dada a un hombre, se cree que trae suerte. Estima, gratitud y admiración y luto. 

• Camelia Roja: Amor incondicional, esperanza, pasión, deseo y sensualidad. • Camelia Rosa: Deseo de seducir y tener más cerca a quien se le regala.

• Camelia Roja y Rosa: amor romántico. La floración de la camelia guarda similitud con las de la rosa; además, pueden crecer en flores simples o doble.

Texto tomado de: @muertecultura

Imagen de Annette Meyer en Pixabay

Mis flores negras (poema y versión rock)

Quiero compartirles este bello poema del poeta colombiano Julio Flórez. También, la adaptación rockera de los malditos con-versos.

Mis flores negras

Oye: bajo las ruinas de mis pasiones, 
en el fondo de esta alma que ya no alegras, 
entre polvo de ensueños y de ilusiones
brotan entumecidas mis flores negras.

Ellas son mis dolores, capullos hechos
los intensos dolores que en mis entrañas
sepultan sus raíces cual los helechos,
en las húmedas grietas de las montañas.

Ellas son tus desdenes y tus rigores;
son tus pérfidas frases y tus desvíos;
son tus besos vibrantes y abrasadores
en pétalos tornados, negros y fríos.

Ellas son el recuerdo de aquellas horas
en que presa en mis brazos te adormecías,
mientras yo suspiraba por las auroras
de tus ojos... auroras que no eran mías.

Ellas son mis gemidos y mis reproches
ocultos en esta alma que ya no alegras;
son por eso tan negras como las noches
de los gélidos polos... mis flores negras.

Guarda, pues, este triste, débil manojo
que te ofrezco de aquellas flores sombrías;
Guárdalo; nada temas: es un despojo
del jardín de mis hondas melancolías.

Asfódelo, lenguaje floral



Definición y simbolismo
En la mitología griega, el asfódelo es la flor consagrada a los dioses Hades y Perséfone, cuyos prados cubrían los Campos Elíseos y su nombre denomina al "campo de cenizas" o "decapitados". En mitad de este espacio se halla el Palacio de Dios del Inframundo, cuyas flores mitigaron la desazón de Perséfone.
El asfódelo es también la flor de los difuntos, quienes llegaban a estos campos, luego de atravesar el Río Aqueronte o la Laguna Estigia. Estas almas eran comunes y corrientes, eran quienes no fueron juzgados ni como buenos ni malos. Su rol en los Prados Asfódelos eran el de las monótonas tareas diarias que los alegraban. Asimismo, este lugar fue descrito como un sitio fantasmal y una tierra neutral, donde esta flor y sus raíces eran su alimento favorito. Sin embargo, también sirvió a los vivos para contrarrestar los venenos. En los Prados de Asfódelos fue también donde Odiseo se reencontró con sus antiguos camaradas de batallas, consoló a Aquiles, intentó reconciliarse con Ajax y vió al gigante Orión persiguiendo a las fieras que asesinó en vida.

Asociaciones en distintas culturas
Respecto a las tradiciones mortuorias griegas, sus habitantes se hacían enterrar con tubérculos de asfódelo y esta flor se plantaba al lado de las tumbas para alimentar a los fallecidos durante su camino al Más Allá. También se hallaron en los enterramientos ibéricos, como en la Necrópolis de Coimbra del Barranco Ancho, en las estribaciones de la Sierra de Santa Ana de Jumilla. En Campo de Salinas, los frutos se utilizaban como cuentas para confeccionar grandes rosarios decorativos, con la cruz de madera de almendro, que colgaban en los cabeceros de las camas de las casas de campo. Durante cada mes de marzo, se celebra la Festividad de San José, que data desde el siglo XIV. En ella, el cetro griego de Hades y Perséfone pasa a ser la vara católica de San José, cuyo tallo florífero y aún flexible del asfódelo es evidente durante marzo.
Texto extraído de @muertecultura

Nomeolvides. Lenguaje floral en torno a la muerte


Definición
Es un género de plantas perteneciente a la familia Boraginaceae, su nombre científico es Miosotis o Myosotis Sylvatica, y es originaria de Europa, Asia y América. Es una flor campestre que se halla en prados, bosques, campos, pastizales frescos, cerca de ríos y entornos montañosos. La planta ofrece una gran abundancia floral y un color azul muy característico.
Las nomeolvides son las flores del amor desesperado y del amante eterno, y se relacionan con la pérdida de quien aún disfrutaba de su juventud. También se asocia con el recuerdo, la amistad y la fidelidad.
Leyenda
Una leyenda europea cuenta que una pareja de enamorados paseaba cerca de un río. La mujer notó que sobre el agua flotaba una flor y le pidió a su novio que la tomase para ella. Él accedió, se metió al río, consiguió la flor y se la entregó a su amada, pero por desgracia él no pudo salir del agua. Antes de fallecer, sus últimas palabras fueron “No Me Olvides”.

Lenguaje floral
Las nomeolvides son las flores del amor desesperado y del amante eterno, y se relacionan con la pérdida de quien aún disfrutaba de su juventud. También se asocia con el recuerdo, la amistad y la fidelidad.

Texto completo @muertecultura
Fotografía: Anja

Ecoparque Alcázares, los Arenillos (Manizales, Colombia)


El Ecoparque los Alcazares Arenillo, es un fragmento de bosque aislado, es propiedad del municipio de Manizales, ubicado dentro de la cabecera de la ciudad, sirviendo de pulmón verde para la misma, fue declarado en 1995 como área de interés ambiental, cuenta con una extensión de 36 Has de bosque húmedo donde se realizan principalmente actividades de observación de fauna y flora silvestre.


























Lenguaje floral del crisantemo en torno a la muerte

Crisantemo
"Crisantemo" by Ignacio Díez is licensed under CC BY 2.0
Flor frondosa y llamativa, su significado etimológico proviene de la Antigua Grecia, donde “Chrys” significaba “oro” y de “Antemión”, que significaba “flor”. Por lo tanto, significa "Flor de Oro". Esto se debe a que sus primeras variedades eran de ese color. También se le conoce con el nombre "chü", que suena igual que a "esperar" o "permanecer", induciendo a la reflexión expresada en la lírica de "Al resplandor de mi pequeña lámpara, oh amarillos crisantemos, os habéis puesto intensamente pálidos" o "En tardío esplendor florecen los crisantemos".
El crisantemo es muy preciado en Asia Oriental. En Japón es el emblema nacional y perpetuidad de la familia imperial, de la longevidad y eternidad. En China simboliza el otoño, la felicidad y larga vida, mientras que en Europa representa la cosecha. La disposición radial de sus pétalos le otorgó simbolismo solar.
Es usual encontrar esta bella flor en los sepulcros durante el Día de Todos los Santos, siendo también una muestra de respeto y homenaje en los funerales. En estos casos, la tonalidad destacable es la violeta.
En el lenguaje floral expresa que "ningún amor será comparable al nuestro". Sin embargo, sus significados varían según sus tonalidades:
• CRISANTEMO AMARILLO: Amor rechazado.
• CRISANTEMO AZUL: El amor se acabó, ruptura superada.
• CRISANTEMO BLANCO: Dolor profundo ante una ruptura amorosa.
• CRISANTEMO NARANJA: Sentimiento de amor delicado.
• CRISANTEMO ROJO: Te amo intensamente.
• CRISANTEMO ROSA: Fragilidad de una relación amorosa.
• CRISANTEMO VIOLETA: Dolor profundo e insoportable ante la pérdida del ser amado.
Texto tomado de @Muertecultura

Flores del Coronel no tiene quien le escriba


Mientras esperaba... el coronel experimentó la sensación de que nacían hongos y lirios venenosos en sus tripas. (7)

En la pared opuesta a la del reloj, el cuadro de una mujer entre tules rodeada de amorines en una barca cargada de rosas. (10)

Hasta donde alcanzaba su vista el pueblo estaba tapizado de flores. Sentadas a la puerta de las casas las mujeres de negro esperaban el entierro. (14)

Lo primero que percibió fue el olor de muchas flores diferentes. Después empezó el calor (15)

Cuando levantó la cabeza para buscar el aire por encima de los gritos vio la caja tapada dando tumbos hacia la puerta por una pendiente de flores que se despedazaban contra las paredes. Sudó. (16)

Los almendros de la plaza soltaban sus últimas hojas podridas. (26)

En la cama era un vacío. Ahora, moviéndose entre los tiestos de helechos y begonias, su presencia desbordaba la casa. (31)

El sol maduró. Pero ella no lo vio agonizar sobre las begonias. (35)

Por último se lavó la cabeza con agua de alhucema, esperó a que secara, y se enrolló el cabello en la nuca en dos vueltas sostenidas con una peineta. (39)

fotografía: René Mayorga

Flores de Opio en las Nubes (III)

Urapanes por marcotruiz
Alabimbobao
el último partido de fútbol entre los claveles rojos y el viento frío de la tarde arbitrado por ese olor a yo no sé trip trip trip (94)
Los días olían a diesel con durazno
Sus cuerpos se llenaban de hojas secas y del olor de los urapanes. (95)
El día que Marciana se volvió definitivamente loca de remate fue en el gran derby, sábado en la tarde, nubes blancas, cielo azul, mujeres oliendo a Heineken, a perfume de rosas, a tabaco negro. (98)
Las mujeres olían a rosas y sus palabras se iban con el viento, con el humo azul de los cigarrillos. (99)
Sintió que el aire olía a Brandy, que Dios había regado brandy con begonias sobre las nubes, sobre los árboles, sobre su cuerpo lleno de pecas.(99)
Aparecía todos los viernes con un ramo de flores y chocolates. Todo parecía indicar que a todos los locos de ese sanatorio les gustaba el chocolate. (105)
Este último la estrujó entre sus brazos, cerca de su sudor, cerca del jardín escandaloso que llevaba estampado en la camisa de algodón. (105)
Entonces fijó su mirada en la camisa de flores tropicales de Alain y hacia allí llevó el filo del cuchillo. Pacientemente cortó una flor de la camisa de Alain. Una victoria regia para ser exactos. Y se largó feliz con su flor. (106)
-Oye preciosa, toma esta victoria regia para que la observes toda la noche mientras te deprimes viendo una lluvia de idiotas-.(106)
Whisky
Whisky es pasar los días con un poco de flores diminutas que se marchitan en la mitad del jardín sangriento que llevamos sembrado en la mitad de los huesos, be happy no worry, qué cosa tan jodida trip trip trip, vamos o no vamos. (116)
Ruta 34A Meissen
y nos pusimos con Amarilla a contar los urapanes, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete (122)
Amarilla me dijo que los árboles le recordaban la niñez. Que cuando era niña siempre contaba todos los árboles y que los que tenían aves en sus ramas contaban por dos y me dijo muñeco vamos a contar urapanes, claro muñeca contemos, uno, dos, tres, cuatro, cinco urapanes. (122)
A las seis de la mañana estábamos por la 80 y ya no había urapanes.(125)
Miré de nuevo hacia la ciudad. Me acordé de mamá. Debía estar llorando metida en la mitad de una manta blanca cerca de las flores. Debía estar regando las plantas del antejardín antes de que llegara la enorme nube de ceniza. (134)
Jirafas con Leche
Había también algunas fotos de las fiestas famosas que hacía Alain. En una se veía a Marciana totalmente ebria alzándose una falda rosada estampada con florecitas amarillas de yo no fui.(135)
Me vestí y fui al hospital. Llevé unas flores. Entré a la habitación 208. Régine estaba pálida. (137)
Me dijo que había soñado con una avenida llena de flores de nitrógeno que quedaba en una ciudad de edificios blancos y cielo azul.(138)

Fragmentos tomados de:
Chaparro M., R. (1992). Opio en las Nubes. Bogotá: Fondo Nacional de Cultura. 141 p.
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Flores de Opio en las Nubes (II)

 Fotografía: Marciana de Sebastián Rubiano

Helga la ardiente bestia de las nieves

tenía todo el cuerpo lleno de roticos de nalguitas de olorcitos del olorcito ese que producen las chicas a las tres de la tarde un olor entre el atún y las begonias un olor a yogurt de fresa y pan francés (58)
más tarde se filtraba el olor de los perros y de las hojas secas de los parques era un olor que entraba por las ventanas y llegaba al fondo de los pulmones había algo en ese olor que me decía que allí había vida (61-62)
Opio en las nubes
Después te fuiste de mesa en mesa y te pusiste a repartir besos y claveles rojos a todos esos hombres que tenían mirada de pepino cansado… (65).
Una vez que se le ha hablado al urapán, hay que escuchar sus silencios, sus susurros, pues él te dice muchas cosas, él siempre está ahí, es testigo de todos los amaneceres, eso es lo más importante de todo es que se puede dormir bajos sus ramas y sueñas cosas que nunca sueñas en otra parte. (68)
Eran árboles que tenían nombres, árboles que se llamaban un poco como los leones, un poco como las mujeres, un poco como los silencios, un poco como la lluvia, árboles que se llamaban Marruecos, Lenguadentro, Brooklyn, Corazón de Perro, Castillo Amarillo, árboles que sabían a ojos claros, a lluvia con hojas secas y entonces después me dijiste que ya tenías sueño y nos quedamos dormidos al borde de la carretera.(68)
-Oye Max, si alguna vez viene Harlem por acá dile que siempre hay un urapán y un sueño con lluvia para ella-. (69).
La sucia mañana del lunes
La noche huele a pólvora, a dinamita con flores y alcohol. (70)
Café negro para las palomas
Alain, se paseaba con su camisa de flores tropicales y su vaso de vodka esparciendo su sonrisa podrida a todo el mundo (79)
Marciana a las pocas semanas fue recluida en un sanatorio y únicamente Alain iba a hacerle visita. Le llevaba flores y chocolates y también labiales rojos... (82)
DC-3 Espinacas de Mayo
...eso días pasaban como una estela de flores sobre el viento de los tiempos, esas mañanas donde los ladridos de los perros navegaban a través del murmullo de mi sangre.(87)
y dijiste que te abrazara, que te metiera los dientes en la mitad de la boca, tranquila muñeca, flap flap, hacía calor, había flores amarillas bajo la noche flap lluvia flap lluvia flap, tranquila muñeca. (89)
DC-3 con espinacas era hacer el amor en la pista abaleados por el ruido de los aviones, por ese olor a gasolina y felicidad que poseen todos los aviones, por ese perfume incierto a estrellas, a aire, a perfume plateado, a rosas rojas en la mitad de una turbina en una noche de lluvia. (89)

Fragmentos tomados de:
Chaparro M., R. (1992). Opio en las Nubes. Bogotá: Fondo Nacional de Cultura. 141 p.

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