El urapán sigue siendo el rey

Aunque muchos de sus hijos no lo noten -y aún traten de no dejarlo notar- Bogotá tiene un exhuberante y variado verdor: sietecueros, saucos, cerezos, mimbres; una interminable lista de especies nativas y extranjeras, compuesta por falsos pimientos, palmas, una legión de pinos, eucaliptos, araucarias y, por supuesto, urapanes. Hordas, enjambres de urapanes. Aquí, por lo menos cuatro de cada diez árboles suficientemente desarrollados son urapanes, lo que ha convertido a la especie en rey induscutible de la floresta santafereña.

Alfredo Gutiérrez Borrero

La flora y la fauna de Macondo: un asunto de interpretación = Flora and Fauna of Macondo: an Issue of Interpretation (Diva Marcela Piamba Tulcán)


El estudio de objetos literarios de manera multidisciplinar tiene la ventaja de generar diversas interpretaciones alrededor de una obra. En este caso, la crítica literaria de Orlando Mejía Rivero, la mirada botánica de Santiago Madriñán y la ecocrítica de Josefa Lago Graña sirven como inicio para encontrar un sentido a la lectura de Cien años de soledad del Nobel Gabriel García Márquez. En relación con el interés que despertó el Jardín Botánico de la Sede Caribe de la Universidad Nacional de Colombia sobre esta obra del Nobel, en este texto se pretende hacer un estudio de la misma en donde se destaca la importancia de rescatar la relación de la comunidad, la fauna y la flora presentes en la literatura como producto cultural y artístico.

Link para el artículo: https://revistas.unal.edu.co/index.php/ccaribe/article/view/63506

3 mitos de plantas durante la Semana Santa

La mata de hierbabuena florece a la media noche del Viernes Santo y coger su flor trae buena suerte. El problema es que el diablo se prepara para llevársela, antes que cualquier persona. (Colombia)

Por ser días santos la gente creía que si le ponían cuidado a una mata de hierbabuena, verbena o malva el Jueves Santo y la recogían el viernes, esa planta les servia para hacer infusiones, con las cuales se le curaban al niño las enfermedades. Años después se ha comprobado que son plantas medicinales, independientemente del día que se recojan.

Lo del diablo se debe a que dos personas podían observar el Jueves la misma mata. El Viernes uno madrugaba más a recogerla y el otro, al no encontrarla, creía que el diablo se la había llevado. 

Fuente: Periódico la Patria Manizales (Abril 6, 2012).


Ruda, cañales y más (Ecuador)

El abuelo Carlos Macías, comenta que en Alajuela la ruda florece a las doce de la noche del Viernes Santo, al igual que la guadua en las manchas de caña. Esas flores nadie las puede coger, porque el diablo las cuida”, comenta.

Sobre esta leyenda, doña Blanca Farfán acota: “La ruda solo florece el Viernes Santo en las casas, cuyos dueños tienen pacto con el diablo”.

Fuente: El Telégrafo

El árbol santo de Río de Jesús (Panamá)

En la comunidad de La Trinidad, distrito de Río de Jesús, provincia de Veraguas, existe un árbol de granadillo, al que muchos llaman el «palo santo» o «árbol del paraíso» debido a las propiedades curativas y hasta milagrosas que se atribuyen a sus flores. De acuerdo con la sabiduría popular, la floración de este árbol se da únicamente en Semana Santa, por lo que muchísima gente se esfuerza por llegar hasta allí durante la noche del Jueves Santo para encender velas, hacer oraciones y recolectar los pétalos de estas curiosas flores que abren a medianoche y que antes de que amanezca el Viernes Santo se han desprendido por completo del árbol. De color morado litúrgico y con un olor intenso similar al del incienso, estas flores son muy buscadas para ser convertidas en milagrosas medicinas.

Fuente: MatadorNetwork

Fotografías tomadas de Pixabay.