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Hadas de las Flores



Cicely Mary Barker (1895-1973) nació en Croyden, Surrey, Inglaterra, su padre Walter Barker era descendiente de una larga línea de talladores de madera. Cicely demostró un sentido innato de la creatividad desde muy temprana edad dibujando y pintando desde muy pequeña, sufría de epilepsia de niña enfermedad que desapareció después de la primera guerra mundial y de la que se curó definitivamente, sin embargo su condición de enferma supuso que fuera sobreprotegida y tratada por su familia casi como un bebe, en parte esto puede haber influido en su obra.

Barker es sobre todo conocida por sus series de libros sobre “Hadas de las Flores”, (Flower Fairies books). En esa época las hadas son un tema popular el libro de Conan Doyle “The Coming of the Fairies” había sido publicado el año anterior conteniendo cinco fotografías de hadas tomadas por dos niñas, que habían sido declaradas autenticas y que solo fue demostrado que eran falsificaciones en 1980, La reina de Inglaterra es aficionada a enviar a sus amigos tarjetas postales de hadas. Es una época en la cual la mayoría de la gente quiere huir de la realidad del progreso y regresar psicológicamente a una época más simple e inocente, anterior a la era científica y técnica que se está viviendo en ese momento.


Las ilustraciones de hadas de la artista se basan en un profundo conocimiento de plantas y flores y en estudios artísticos de niños reales para representar cada diferente flor. El éxito de su primer volumen en 1923 del cual también escribió el texto, condujo a la realización de siete más. Creo un traje diferente para cada una de las hadas.
En 1924, Barker había construido un estudio en el jardín de su casa donde su hermana también instalo un parvulario, los niños de que asistían a él sirvieron de modelo a Cicely para sus ilustraciones.


Diseño un vitral para la Iglesia de St. Edmund en memoria de su hermana Dorothy que murió en 1954. Fue una cristiana devota y contribuyo con diseños de tarjetas postales y de felicitación con la Sociedad para la Promoción de conocimiento del cristianismo la Girls' Friendly Society y la Sociedad para la Propagación del Evangelio.
 Su trabajo en cuanto a estilo y técnica, muestra la influencia que de niña le produjeron los libros de Kate Greenaway, con los que paso muchas horas coloreando y pintando, también se nota la influencia de Beatrix Potter en el dibujo de las flores que estudio con ojos de botánico. El estilo de la pintura y el modelado de sus temas es similar al de Potter, a diferencia del estilo de Greenaway que es plano (en gran parte debido al proceso que se utilizó en el momento en la impresión de sus libros). Pero sobre todo Barker se apoya en la escuela Pre-Rafaelista y sobre todo en las pinturas de Millais y Burne-Jones.


Trabajó sobre todo en acuarela con pluma y tinta y, a veces en blanco y negro. Utilizo también los aceites y pasteles. Habitualmente llevaba un cuaderno de bocetos para bosquejar rápidamente lo que le interesaba y utilizarlo posteriormente. Continuo pintando hasta que le falló la vista casi al final de su vida, muere el 16 de Febrero de 1973 a la edad de 77 años.

Flores y hadas

El perfume es el alma de las flores, y cuando nos impregnamos de su olor, perpetuamos la memoria de su efímera existencia. Por alguna cosa se afirma que los perfumes tienen algo de inmortalidad… como las hadas que, sin duda, en los alambiques mágicos elaboran esencias aromáticas que luego esparcen por el mundo. El recuerdo de vidas tan efímeras se eterniza en el alma de cada familia floral, que en el mundo invisible de perfumes y vibraciones etéreas pertenece al dominio de las hadas. De ahí que cada una de las distintas especies tenga su significación mágica y su leyenda.

Se dice que las PRÍMULAS hacen visible lo invisible. Así es que si alguien quiere ver a las hadas, sólo tiene que comer un manojo de estas flores de primavera. Más aún, constituyen una llave de oro para abrir el camino de las hadas y para hallar los tesoros escondidos por ellas.


Las MARGARITAS son, al mismo tiempo, símbolo de inocencia y olvido, pero también se las considera oráculos del amor cuando al deshojarlas se alterna la fórmula: me quiere, no me quiere…, para quedarse con la última frase correspondiente al último pétalo como respuesta del destino. En Irlanda se dice que las margaritas son como una lluvia que, desde el cielo, las almas de los niños vierten en la tierra. Hay quienes afirman que son las lágrimas de María Magdalena, suyo arrepentimiento se trueca en olvido al transformarse en flores.

Las hadas regalan NOMEOLVIDES como ofrenda propicia al amor sincero y a la fidelidad. Según una antigua leyenda, una pareja de enamorados paseaba a orillas de un río. La doncella se quedó embelesada ante unas florecitas azules con una pequeña estrella áurea en el centro, porque veía en ellas como espejos diminutos del cielo. El caballero, entonces, quiso regalarle un ramillete, pero al querer recoger las flores, resbaló y cayó a la corriente impetuosa, que lo arrastró sin remedio. Antes de caer, sin embargo, alcanzó a arrojar las flores a la orilla, y desapareció diciendo en un grito ahogado por la violencia de las aguas: No me olvides… No me olvides.



La dulce fragancia del ALHELÍ también está impregnada de connotaciones trágicas y amorosas. Una leyenda escocesa explica por qué el alhelí crece junto a los muros solitarios de viejos castillos abandonados. La hija de un rey, prometida de un príncipe, amaba a un joven noble, Éste, vestido de juglar, se introdujo en los jardines del castillo y dedicó ala princesa un romance un romance en el que veladamente le transmitía un plan de fuga.Ella respondió que aceptaba tirándole con disimulo un alhelí. La noche señalada para la fuga, cuando se disponía a bajar desde su balcón para entregarse a su amado que la esperaba junto al muro, se rompió la cuerda y ella cayó. Su cuerpo exánime se transformó en una planta de alhelí, cuyas flores siguen llamando al enamorado con su perfume.



Las florecitas del DIGITAL son usadas por las hadas, unas veces como guantes, otras como pequeños sombreros. Hay quienes las llaman dedal de los duendes, porque obran como tónico cardíaco ya que fortalecen el corazón ante la gran agitación que produce la cercanía de la gente menuda. Esta planta crece en bosques de robles y entre rocas y peñascos. Sus propiedades varían dependiendo de las horas del día. Según las recetas de las hadas, hay que recoger las hojas durante las primeras horas de la tarde, dejarlas secar y conservar en frascos de cristal.

Uno de los nombres más frecuentes que se la da al PENSAMIENTO en los campos ingleses es el de alivio del corazón, aunque también se le llama flor tricolor o amor ocioso. Lo cierto es que a estas flores las aman tanto los humanos como las hadas. Shakespeare, en El sueño de una noche de verano, muestra a Oberón preparando sus filtros de amor con estas flores, que vierte después en los párpados de Titania, conjurándola a qué, al despertar, se enamore del primer ser que vean sus ojos. Así es que se enamora con locura de Bottom, el tejedor hechizado, que tiene una cabeza de asno.

Tomado de: Vida, secretos y costumbres del mundo encantado de las hadas. Teresa, Martín. Ed. Óptima, 2003.