Flores del Coronel no tiene quien le escriba

Mientras esperaba... el coronel experimentó la sensación de que nacían hongos y lirios venenosos en sus tripas. (7)

En la pared opuesta a la del reloj, el cuadro de una mujer entre tules rodeada de amorines en una barca cargada de rosas. (10)

Hasta donde alcanzaba su vista el pueblo estaba tapizado de flores. Sentadas a la puerta de las casas las mujeres de negro esperaban el entierro. (14)

Lo primero que percibió fue el olor de muchas flores diferentes. Después empezó el calor (15)

Cuando levantó la cabeza para buscar el aire por encima de los gritos vio la caja tapada dando tumbos hacia la puerta por una pendiente de flores que se despedazaban contra las paredes. Sudó. (16)

Los almendros de la plaza soltaban sus últimas hojas podridas. (26)

En la cama era un vacío. Ahora, moviéndose entre los tiestos de helechos y begonias, su presencia desbordaba la casa. (31)

El sol maduró. Pero ella no lo vio agonizar sobre las begonias. (35)

Por último se lavó la cabeza con agua de alhucema, esperó a que secara, y se enrolló el cabello en la nuca en dos vueltas sostenidas con una peineta. (39)




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