Las rosas de Anacreonte

De la rosa

con la estación alegre
de flores coronada,
cantemos, dulce amiga,
las rosas delicadas.

La rosa de los labios
divinos es el ámbar,
la rosa es regocijo
de las humanas almas.

La rosa es el adorno
de las risueñas Gracias,
que en la estación de amores
con ella se engalanan.

De Cipris es recreo,
asunto de mil fábulas,
y del castillo coro
la predilecta planta.

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¡Qué gusto arriesgarse
por cogerla entre zarsas!
¡Qué gusto entre las manos
saborear su fragancia!

En mesas y orgías
la rosa es necesaria
Cual la luz; que no hay gusto
donde las rosas faltan.

Los brazos de las ninfas
y los dedos del alba
son de rosa, y a Venus
rósea los vates llaman.

La rosa cura enfermos,
sepulcros embalsama,
vence al tiempo, que siempre
su olor juvenil guarda.

Digamos ya su origen:
cuando la mar salda
de su bullente espuma
parió a la hermosa pafía;

Cuando de su cerebro,
de punta en blanco armada,
Jove parió a Minerva,
que al vasto olimpo espanta.

Brotó el rosal primero,
Cibeles emulada,
cuajando de pimpollos
las ramas delicadas.

Los inmortales dioses
aplauden y lo bañan
con el bermejo néctar
porque las rosas nazcan.

Y entonces entre espinas
se desplegó gallarda
del adorable Baco
la flor más apreciada.


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Las rosas

Derramemos el vino
sobre las frescas rosas
que es la flor de los amores.
Apuremos las copas
ciñendo nuestras sienes
con floridas coronas.

Entre todas las flores
la más bella es la rosa:
ríe la primavera
al perder su corola:
con ella se complacen
los dioses, y ella adorna
del hijo de la diosa Citerea
la cabellera blonda
cuando va con las Gracias
danzando en las praderas olorosas.

ciñamos nuestras sienes ¡Oh Dionisios!
con floridas coronas,
y yo cantando al eco de la lira,
danzaré ante las aras con la moza
de más alivio seno, coronado
de guirnaldas de rosas.

De sí mismo (fragmento)

Sobre los verdes mirtos recostado
quiero brindar, y sobre tiernos lotos,
y que el Amor, con una cinta al pelo recogido,
escancie el vino en mi profunda copa.

(…)
¿Para qué entonces derramar ungüentos
sobre la tierra helada? ¿De qué sirve
libar sobre la tierra que nos cubre?
Mejor úngeme ahora, coróname de rosas perfumadas
y haz que se acerque la mujer que adoro…

La fiesta (fragmento)

Apuremos los vasos
ciñéndonos las sienes
de coronas de rosas.
Una gentil doncella
de blancos pies ligeros
danzará sobre las flores
al compás de la lira,
agitando en el aire
los tirsos enlazados
con guirnaldas de hiedra,
y un hermoso mancebo
de cabellos de oro
de cítara armoniosa
tañerá, mientras dulce
brota de sus labios.

Del muro (fragmento)

El importuno Eros,
azotando mi rostro
con olorosa rama de jacintos,
me mandaba correr tras de sus pasos.

Del amor y la abeja (fragmento)
No vio cupido una abeja
que, escondida entre unas rosas,
para labrar su colmena
ingeniosamente roba.

de un vaso de plata (fragmento)

Fabrícame, maestro,
fabrícame una taza,
y el alegre verano
por sus paredes graba;

el verano, que cría,
mil rosas y guirnaldas,
y haz que el licor exprese
la reluciente plata

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