Las flores de Kavafis


POEMAS CANONICOS (1895-1915)

REYES ALEJANDRINOS (fragmento)
Alejandro -lo nombraron rey
de Armenia, de Media, y de los partos.
Ptolomeo -lo nombraron rey
de Cilicia, de Siria, y de Fenicia.
Cesarión estaba de pie más adelante,
ataviado con seda rosada,
en su pecho un ramo de jacintos,
su ceñidor una doble hilera de zafiros y amatistas,

atadas sus sandalias con cintas
blancas recamadas con perlas color rosa.
A éste lo nombraron con rango mayor que a los pequeños,
a éste lo nombraron Rey de los Reyes.
Los alejandrinos comprendían ciertamente
que todo era palabras y teatro.

LEJOS
Quisiera este recuerdo decirlo...
Pero de tal modo se ha borrado... como que nada queda -
porque lejos, en los primeros años de mi adolescencia yace.
Una piel como hecha de jazmín...

Aquel atardecer de agosto – ¿era agosto...?-
Apenas me recuerdo ya de los ojos; eran, creo, azules...
Ah sí, azules: un azul de zafiro.

DESEOS

A cuerpos hermosos de muertos que no envejecieron
y los guardaron, con lágrimas, en un bello mausoleo,
con rosas a la cabeza y a los pies jazmines -
se asemejan los deseos que pasaron
sin cumplirse; sin merecer una
noche de placer, o una mañana luminosa.


POEMAS CANONICOS (1919-1933)

JOVENES DE SIDON (400 D.C.)
(fragmento)
El actor que trajeron para que los divirtiera
recitó también algunos epigramas escogidos.
La sala se abría sobre el jardín;
y tenia una sutil fragancia de flores
que se mezclaba con los aromas
de los cinco perfumados jóvenes sidonios.


BELLAS FLORES Y BLANCAS COMO MUCHO LE VENIAN
Entró al café donde iban juntos.-
Su amigo aquí le dijo hace tres meses:
"No tenemos un centavo. Dos pobres muchachos
somos -que hemos caído a tabernas baratas.
Te lo digo claramente, contigo no puedo
andar. Otro, sábelo, me busca."
El otro le había prometido dos trajes y algunos
pañuelos de seda.- Para tenerlo de nuevo
removió el mundo, y consiguió veinte liras.
Vino de nuevo con él por las veinte liras,
pero también, a más de ellas, por la vieja amistad,
por el antiguo afecto, por su sentimiento.-
El "otro" era un mentiroso, un verdadero pillo;
solamente un traje le había hecho, y
aun esto a la fuerza, después de mil ruegos.
Pero ahora ya no quiere ni los trajes,
ni tampoco en absoluto los pañuelos de seda,
y ni veinte liras, y ni veinte monedas.
El domingo lo enterraron, a las diez de la mañana.
El domingo lo enterraron: hace una semana casi.
En su pobre ataúd unas flores le puso,
flores bellas y blancas como mucho le venían
a la hermosura suya y a sus veintidós años.

Cuando a la noche fue -encontró algún trabajo,
necesidad del pan- al café donde
iban juntos: puñal en su corazón
el mísero café donde iban juntos.


Tomado de: Constantino P. Kavafis / Cien poemas
Traducción del griego al castellano: Miguel Castillo Didier (chileno).
Selección: Doris Jiménez y Ernesto Carmona
Biblioteca Virtual
BEAT 57
El Camino Nunca Termina
Fotografía  Marcefabi

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